viernes, 17 de abril de 2015

VÍA CRUCIS DE PEMAN. JESÚS ENCUENTRA A MARÍA EN EL CAMINO DE LA CRUZ


¡Oh, las madres que visteis morir entre los brazos
a un solo único hijo, llevándose a pedazos
el corazón!

Recordad el dolor
de aquella última noche del pulso, del termómetro,
del hielo, del sudor, de la sábana limpia y del mullir la almohada.

Y ese bajar, escalón a escalón, la escalera empinada
del "ya no habla..." "ya no mira"
"ya no se siente el pulso..." "ya apenas si respira"

La estación cuarta es una Madre, acongojada y fiel,
en un sendero: aceptando la Pena que venía por él...

No dice una palabra: que las palabras todas han huido
como en día de truenos los pájaros del nido.

Está inmóvil, delante de su Hijo, como queriendo ser
nada más que una Idea.
Está abriéndole el alma, como un libro, para que Él se la lea.

Se ofrece toda. No le regatea
al dolor, ni un rincón del corazón.

Como en una bahía se entraban en tu alma las pleamares
de la agonía y la resignación.

Así te doctorabas en pena, en esperanzas, en aflicción,
igual que se doctora entre las flores,
de flor a miel, la abeja en la dulzura y la paciencia.

¿Fue para mí, doctora de rigores,
para quien Tú cursaste tan dulce y clara ciencia?

Fotografía.- Víctor Hernández Mayoral.
Imagen.- Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en la Avenida de la Constitución de Sevilla.
Madrugada 2.015

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