martes, 28 de abril de 2015

POEMA A LA MUERTE



¡Oh muerte, muerte amable y redentora!
Quien espantosa te pintó y airada,
con el ceño feroz en la mirada
y en las manos el arma segadora,

no entiende de la vida; si una hora
sintiera del dolor la aguda espada,
te pintara cual bella desposada
que sonreía gentil, fascinadora.

Eres para mí recuerdo hermoso,
rayito de esperanza y de consuelo
en mi sendero triste y tenebroso.

Eso eres para mí, muerte querida;
por eso yo te aguardo con anhelo,
porque eres principio de la vida.


P. Justo Pérez de Urbel, 1895. Del libro In terra pax

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