martes, 28 de abril de 2015

POEMA A LA MUERTE



¡Oh muerte, muerte amable y redentora!
Quien espantosa te pintó y airada,
con el ceño feroz en la mirada
y en las manos el arma segadora,

no entiende de la vida; si una hora
sintiera del dolor la aguda espada,
te pintara cual bella desposada
que sonreía gentil, fascinadora.

Eres para mí recuerdo hermoso,
rayito de esperanza y de consuelo
en mi sendero triste y tenebroso.

Eso eres para mí, muerte querida;
por eso yo te aguardo con anhelo,
porque eres principio de la vida.


P. Justo Pérez de Urbel, 1895. Del libro In terra pax

jueves, 23 de abril de 2015

LA PASIÓN SEGÚN SEVILLA. LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO

   
     Llegaron al huerto llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos:

     - Quedaos aquí mientras voy a orar.

     Tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, comenzó a sentir terror y angustia, y les dijo:

      - Me muero de tristeza; quedaós aquí y velad conmigo.

      Avanzó unos pasos, cayó de bruces y pidió que si era posible, pasara lejos de él aquella hora. Decía: 

       - ¡Abba, Padre!, todo te es posible; aparta de mí este cáliz, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.

         Volvió, los encotró dormidos, y dijo a Pedro:

      - ¡Simón!, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? Velad y orad para que no caigáis en tentación. El Espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

         De nuevo se alejó, y oró repitiendo las mismas palabras. Volvió otra vez, los encontró dormidos, vencidos por el sueño, y n o sabían qué responder. Volvió por tercera vez y les dijo:

            - ¿Todavía estáis durmiendo y descansando? ¡Se terminó! ¡Ha llegado la hora! El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está aquí el que me va a entregar.

Marcos 14, 32 - 42 

sábado, 18 de abril de 2015

VÍA CRUCIS PENITENCIAL DE SEVILLA. TERCERA ESTACIÓN JESUS ES CONDENADO A MUERTE POR EL SANEDRÍN



Del Evangelio según San Mateo 26,59-67

       Los príncipes de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para darle muerte; pero no lo encontraban a pesar de los muchos falsos testigos presentados. Por último, se presentaron dos que declararon: Este dijo: Yo puedo destruir el Templo de Dios y edificarlo de nuevo en tres días. Y, levantándose, el Sumo Sacerdote le dijo: ¿Nada respondes? ¿Qué es lo que éstos testifican contra ti? Pero Jesús permanecía en silencio.

     Entonces el Sumo Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Además os digo que en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo. 

   Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ya lo veis, acabáis de oír la blasfemia: ¿Qué os parece? Ellos contestaron: Es reo de muerte.

ORACIÓN 

    Señor, te han llevado ante el Sanedrín. ¡Cuánta frialdad en aquellos pavimentos bajo tus pies desnudos y serenos! Pero más frialdad en los corazones de quienes te acusan falsamente. Sabemos que se dictó la sentencia más injusta y más inhumana de la historia del mundo. Fuiste condenado a muerte por haber vivido la justicia y la misericordia. Caminas hacia la muerte pero lo haces en plena libertad. Por nuestros pecados eres coronado de espinas y proclamado rey de la ignonimia. Señor, nadie te quita la vida, la das tu porque quieres, porque nos amas.

Autor Fotografia.- Víctor Hernández Mayoral

Fotografía.- San Gonzalo en la Constitución de la Avenida 2.015

viernes, 17 de abril de 2015

VÍA CRUCIS DE PEMAN. JESÚS ENCUENTRA A MARÍA EN EL CAMINO DE LA CRUZ


¡Oh, las madres que visteis morir entre los brazos
a un solo único hijo, llevándose a pedazos
el corazón!

Recordad el dolor
de aquella última noche del pulso, del termómetro,
del hielo, del sudor, de la sábana limpia y del mullir la almohada.

Y ese bajar, escalón a escalón, la escalera empinada
del "ya no habla..." "ya no mira"
"ya no se siente el pulso..." "ya apenas si respira"

La estación cuarta es una Madre, acongojada y fiel,
en un sendero: aceptando la Pena que venía por él...

No dice una palabra: que las palabras todas han huido
como en día de truenos los pájaros del nido.

Está inmóvil, delante de su Hijo, como queriendo ser
nada más que una Idea.
Está abriéndole el alma, como un libro, para que Él se la lea.

Se ofrece toda. No le regatea
al dolor, ni un rincón del corazón.

Como en una bahía se entraban en tu alma las pleamares
de la agonía y la resignación.

Así te doctorabas en pena, en esperanzas, en aflicción,
igual que se doctora entre las flores,
de flor a miel, la abeja en la dulzura y la paciencia.

¿Fue para mí, doctora de rigores,
para quien Tú cursaste tan dulce y clara ciencia?

Fotografía.- Víctor Hernández Mayoral.
Imagen.- Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en la Avenida de la Constitución de Sevilla.
Madrugada 2.015

jueves, 16 de abril de 2015

LA PASION SEGÚN SEVILLA. LA ÚLTIMA CENA

 
  Durante la cena, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:

      - Tomad, esto es mi cuerpo.

      Después tomó un cáliz, dio gracias, se lo pasó a ellos y bebieron de él todos. Y les dijo:

      - Esta es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada por todos. Os aseguro que ya no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba un vino nuevo en el Reino de Dios.

Marcos 14, 22 - 25

Fotografía.- Víctor Hernández Mayoral.
Imagen.- Misterio de la Sagrada Cena de Sevilla en la Avenida de la Constitución.