jueves, 26 de febrero de 2015

EL PREGON CANTA AL CRISTO DE LAS AGUAS



“Uno de los soldados le abrió el costado de una lan zada y al instante brotaron sangre y agua” (Jn. 18, 34). Lo dice fehac ientemente el Apóstol Juan, testigo, con la Madre del Mayor Dolor, de la muerte consumada del Santísimo Cristo de las Aguas. 
Aguas del Jordán, para un bautismo de penitencia; e l agua de Caná convertida en el vino bueno por la mediación de Mar ía; el agua que forma el barro que cura a ciegos y a sordos; y el agua que b ebió la Samaritana para no volver a tener sed.
 Sale al aire del Arenal la madera todavía caliente de este Cristo muerto y nos llega un Dios tan cercano que su Reino está den tro de nosotros, en el cántaro de nuestro corazón lleno del Agua de su Gra cia. Y cuando el atardecer dibuja su silueta contra el Arco del Postigo no cabe Mayor Dolor en el corazón de esa Madre afligida. 

Agua del costado abierto purifica
nuestra espera si al sol de la
primavera sale Jesucristo muerto.
Agua de las Aguas, puerto que sirve
al alma de abrigo. ¡Todo el barrio
está contigo cuando en perfil de

saeta se dibuja tu silueta en el Arco
del Postigo!
Agua y sangre del costado que
buscan cauce fecundo y que
siembran por el mundo la voz de un
crucificado. Longinos de lado a lado
clavó la lanza, castigo de Aquél que
por el amigo sufre y muere por Amor,
y llora el Mayor Dolor en el Arco del
Postigo.
Mayor Dolor el que llora en esa
Madre abatida que muere por
darnos vida junto a la cruz
redentora. Y cuando llega la hora
tremenda del enemigo ya no tiene
más abrigo, consuelo ni porvenir
que ver al Hijo morir en el Arco del
Postigo.

Texto.- Don Ignacio Montaño Jiménez.
Texto.- Pregón de la Semana Santa 1.997
Autor de la Fotografía.- Víctor Hernández Mayoral

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